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Contabilidad en el extranjero: todo lo que necesitas saber

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Con el desarrollo de Internet y los nuevos medios de comunicación, el mundo no conoce fronteras. Las empresas se están expandiendo internacionalmente, donde las oportunidades son infinitas.

 

Como contador, es posible que tenga clientes en el extranjero. Ya sean clientes europeos, franceses en el extranjero, filiales... Esta es una profesión que recientemente se ha abierto a la competencia. Desde 2016, se han relajado los procedimientos para el reconocimiento de las cualificaciones profesionales de los censores jurados de cuentas europeos. Por lo tanto, los contadores públicos franceses pueden realizar tareas dentro de la Unión Europea.

 

Pero entonces, ¿cómo hacerlo? ¿Cuál es el papel de un contador internacional? No te asustes, te lo explicamos.



Cliente internacional: el papel del contador como asesor

Cabe señalar que el contador público tiene un papel de 360 ​​grados. Gracias a su experiencia, sabe identificar empresas con los activos y medios para lanzarse internacionalmente.



¿Qué clientes?

Por lo tanto, puede ofrecer a sus clientes franceses la oportunidad de desarrollarse en el extranjero, particularmente en Europa.

 

Por supuesto, un censor jurado de cuentas en Francia también puede tener clientes de origen extranjero. El rigor y el saber hacer franceses ya no están probados y son buscados en todo el mundo.



El papel del contador internacional

Sea como fuere, la misión del contador público es apoyar a su cliente en la gestión, la administración, las finanzas, pero también en el plano legal. Por lo tanto, es necesario estar particularmente informado de las diferentes formas de proceder en el país. Esto requiere muchas habilidades, pero sobre todo una gran capacidad de adaptación.

 

De hecho, incluso si Europa ahora tiene cierta unidad gracias a la Unión Europea, ciertas regulaciones pueden variar. Por lo tanto, el papel del contador es ayudar a su cliente en todos los niveles, gracias a su conocimiento del mercado y del país en cuestión.

 

Unión Europea: ¿un sistema contable común?

Desafortunadamente, el desarrollo internacional sigue siendo complejo debido a las diferentes técnicas contables.



A cada uno su cuenta

La contabilidad es en efecto un producto social, inventado por una sociedad, de acuerdo a sus necesidades. Cada país ha creado así sus propias normas contables, que corresponden a sus fundamentos económicos, financieros, legales y, en general, culturales.

 

Cabe señalar que la profesión de contador público difiere de un país a otro. En España, por ejemplo, sólo se utiliza la contabilidad pública desde el punto de vista fiscal. Por el contrario, tanto en Italia como en Alemania, el papel del censor jurado de cuentas es muy amplio. Como resultado, su número es mucho mayor, unas 4,5 veces más que en Francia.



Armonizar la contabilidad para facilitar los intercambios

Por supuesto, la globalización favorece los intercambios y por lo tanto la simplificación del sistema contable, cuando no la unidad. El advenimiento de la Unión Europea tiende hacia una armonización de las normas, particularmente en lo que respecta a la contabilidad.

Existe una necesidad real de convergencia a este nivel para facilitar el comercio entre los países miembros de la UE. De hecho, en aras de la equidad y la transparencia, es necesario poder comparar empresas.




Normas Internacionales de Información Financiera: normas contables para todos

Con el fin de armonizar la contabilidad entre los países miembros, la Unión Europea decidió el 19 de julio de 2002 adoptar las normas contables internacionales (NIIF) como norma contable única para todas las empresas que cotizan en los mercados financieros europeos.

El proceso de convergencia está en marcha, pero requiere tiempo y dinero. De hecho, consideradas complejas, las normas NIIF, las normas internacionales de información financiera, generan costos significativos de producción de contabilidad, especialmente para las PYME.

 

Por lo tanto, se está desarrollando en todo el mundo una versión más ligera de las normas NIIF, destinada a las PYME.



¿Quién puede ser un contador público internacional?

Convertirse en un contador público internacional no está al alcance de todos. De hecho, ciertas habilidades serán esenciales para llevar a cabo su misión en el extranjero.



Las lenguas

Puede parecer una tontería, pero pretender convertirse en un contador público internacional requiere un excelente nivel de idioma y especialmente de inglés.

 

Porque incluso si sus clientes en el extranjero son españoles, la mayoría de los documentos y reglamentos estarán en el idioma del país o en inglés.

 

Por ello es fundamental que un contador que desee internacionalizarse tenga un muy buen nivel de inglés, o incluso de otro idioma.



La cultura

Además, aprender otro idioma también te permite entender mejor la cultura de un país. Es una excelente solución para integrar y entender las particularidades del mercado así como las formas de hacer las cosas.

 

Corresponde al contador explicar a su cliente las diferencias culturales del país en cuestión y tratar con él.



El entorno legal

Finalmente, como se dijo anteriormente, incluso si la contabilidad tiende a armonizarse, en particular al referirse a los estándares IFRS, es necesario comprender completamente el entorno legal de un país. ¿Cuáles son los textos aplicables? ¿Qué es un tratado fiscal? ¿Cuáles son las normas aplicables?

 

Tantas preguntas y especificidades que no se pueden dejar al azar y que requieren conocer el sistema operativo en todo el país.

 

La contabilidad en el extranjero requiere muchos conocimientos, que se aprenden especialmente con la experiencia. Es por esto que algunas firmas contables se han especializado en negocios internacionales.



Conclusión

Con la globalización, el modelo económico de las empresas está cambiando. Los contadores deben adaptarse e incluso anticiparse a este cambio.

 

La profesión de contador está cambiando. Además de la llegada de las nuevas tecnologías, también debe formarse en las nuevas necesidades de las empresas, particularmente en lo que se refiere a los mercados internacionales. El inglés se ha vuelto imprescindible, ya sea para comunicarse con las distintas partes, pero también para seguir la normativa vigente en toda la Unión Europea.

 

Hablar uno o incluso dos idiomas se ha vuelto casi imprescindible. Del mismo modo, es necesario tener la mente abierta para poder trabajar en contacto con otras culturas.

 

Cuanto más se internacionaliza el comercio, mayor es la necesidad de unidad. Las normas contables deben armonizarse entre países, en aras de la transparencia y la equidad.

 

La contabilidad en el extranjero no es una misión fácil. Esto requiere habilidades sólidas, además de la simple formación contable, además de cierta preparación.



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