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Social trading: la nueva forma de comerciar

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¿Cuántas personas han pensado al menos una vez en su vida en invertir dinero para aumentar su patrimonio? Sin embargo, ¿cuántos lo han hecho realmente?

 

Invertir es una de esas cosas con las que uno fantasea, pero pocos tienen el valor de emprender esta actividad porque, como sabemos, invertir no ofrece garantías.

Sin embargo, hay una nueva forma que podría facilitar la tarea a quienes quieren probar su mano en la inversión. Estamos hablando de comercio social.



Qué es la inversión y el comercio

Aunque mucha gente confunde ambas actividades pensando que son lo mismo, invertir y comerciar son dos actividades diferentes, aunque obviamente muy similares.

 

Invertir significa poner el capital en bienes o servicios con la esperanza de que aumenten de valor para poder proteger el capital o incluso obtener beneficios. Cuando se invierte se compra un determinado activo, que como hemos dicho puede ser un bien o un servicio, las inversiones suelen ser a largo plazo y, si tienen éxito, ayudan al inversor a proteger su capital de la inflación o incluso a aumentarlo.

 

El objetivo de las inversiones es comprar acciones con la esperanza de que con el tiempo, adquieran cada vez más valor y, cuando el olfato del inversor considere que es el momento, vender las acciones a un precio superior al de compra, conservando así el capital o incluso obteniendo beneficios.

La otra cara de la moneda, sin embargo, es mucho más amarga: si las acciones compradas pierden valor, la inversión resulta fallida y, en muchos casos, con una pérdida de dinero nada despreciable.

Al hablar de inversiones que salieron mal, no podemos dejar de mencionar la burbuja de las puntocom, la burbuja especulativa que marcó el cierre de muchas empresas nacidas en el sector de las tecnologías de la información y que vio a empresas como Amazon o Cisco en serias dificultades.

 

En cambio, cuando se trata de negociar, se habla de negociar los precios del mercado a corto y medio plazo. El objetivo de quienes comercian, por tanto, es aumentar su capital, y como las ganancias pueden ser incluso mayores que las inversiones, también lo son los riesgos. 

 

Comercio e inversión: objetivos diferentes

Para resumirlo todo en pocas palabras, podemos decir que los que ya tienen mucho capital no están dispuestos a arriesgarlo, sino que quieren preservarlo de la inflación. De hecho, si el Sr. Carlo Rossi dispone hoy de un capital de 10.000 euros y decide no invertirlo, este capital se verá sin duda marcado por la inflación. Si, por el contrario, el Sr. Rossi decidiera invertir, el capital se mantendría sin cambios o incluso aumentaría.

 

Pero entonces, ¿qué es comercio? El comercio es la actividad que permite aumentar el capital. Es una actividad más arriesgada que la inversión y, si no se tienen los conocimientos necesarios, el riesgo de perder todo el capital es alto.



Comercio: una mirada más cercana

Como se ha dicho anteriormente, el trading es la compra y venta de instrumentos financieros para aumentar el capital propio. El objetivo es comprar dichos instrumentos a un precio y venderlos cuando estos valores se revalorizan, aumentando así el propio capital. Está claro que esta es la situación ideal, pero de igual forma, puede ocurrir que un determinado valor comprado a un determinado precio pierda valor.

 

Pongamos un ejemplo: puede ocurrir que un determinado valor se compre a un precio de 100 euros pero, al cabo de un tiempo, este valor pierda valor hasta alcanzar un precio de 80 euros. En este momento, si se vendiera dicho valor, no habría ninguna ganancia, sino una pérdida de 20 euros.

 

El trading es una herramienta perfecta para quienes tienen un pequeño capital: si sabes cómo hacerlo, a diferencia de lo que ocurre con las inversiones, puedes tener un aumento de tu capital en 4-5 años. Como hemos dicho, el comercio implica inversiones a corto y medio plazo. 



Para los que quieren empezar: comercio social

A partir de lo dicho, es fácil comprender que, si bien es cierto que uno puede mejorar sus finanzas, el comercio sigue siendo un negocio arriesgado, sobre todo para los que están empezando y no conocen el camino.

Y aquí es donde entra en juego el comercio social. Seguramente ya habrá escuchado este término, probablemente en los numerosos anuncios de plataformas que ofrecen precisamente este tipo de operaciones, ¿Pero qué es exactamente?

 

El trading social ofrece la posibilidad a los menos experimentados, o a los que no tienen tiempo o energía para dedicarse a esta actividad, de copiar literalmente a otros traders.

Podemos definirlo como "jugar al escondite", dando a todos la oportunidad de ver sus propias estrategias.

 

Una pregunta que puede surgir es "¿por qué debo dejar que otros copien lo que hago? La respuesta es muy sencilla: el trading social tiene lugar en plataformas que acogen a miles de traders; aquellos que deciden poner sus estrategias a disposición de todos y reciben bonificaciones.


Comercio social y criptomonedas

Un ámbito en el que el trading social es especialmente adecuado es el de las criptomonedas.

Recordemos que las criptodivisas son, de hecho, monedas virtuales; la más famosa es sin duda Bitcoin, pero hay muchas otras, como Ethereum o IOTA.

 

Desde su aparición, el Bitcoin ha atraído a miles de inversores y hay todo un mundo por descubrir sobre la compra y venta de las mismas (recordemos también que en la actualidad, precisamente para controlar el diferencial, estas monedas tienen que ser declaradas en las declaraciones de la renta aunque, tal y como están las cosas, no tributan). Es precisamente gracias al trading social que es posible empezar a entender los mecanismos y, poco a poco, aprender a invertir por cuenta propia.

 

Hay que decir que la criptomoneda es un mundo extremadamente cambiante: cómo no recordar cuando, con una simple declaración, el famoso empresario Elon Musk hizo caer su valor de forma dramática.

 

Pero, de nuevo, el mundo de la inversión está sujeto a muchas variables, entre ellas el componente psicológico; basta una simple declaración de un personaje famoso, un error del director general de una empresa, para que las tornas cambien. Y en estos casos es bueno recordar que no es sólo la empresa la que pierde, sino todos los que han invertido en ella. 

 

En conclusión: comercio social sí, pero con precaución

El trading social es, por tanto, una herramienta que puede facilitar el aprendizaje de los mecanismos que mueven el trading y todo el mundo de la inversión. Por supuesto, debe hacerse con la máxima precaución, hay que gestionar el riesgo para no perder todo el capital.

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